Desde septiembre del año pasado se han instaurado unas nuevas pruebas de contaminación en vehículos conocidas como Procedimiento mundial armonizado de testeo de vehículos ligeros o Procedimiento WLTP. Este nuevo procedimiento viene a sustituir a las obsoletas pruebas NEDC (Nuevo Ciclo de Conducción Europeo) que tan solo se realizaban en laboratorios sin conseguir mediciones reales de la contaminación de los vehículos.

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Volkswagen y el Dieselgate

Las pruebas WLTP añaden un paso más; una prueba de conducción real en carretera (RDE) logrando unas medidas mucho más exactas de lo que cada vehículo puede llegar a contaminar. Pero ¿por qué este drástico cambio de sistema? Bien. Seguro que muchos recordareis el escándalo que salpicó a la marca Volkswagen (entre otras) y que se conoció como el Dieselgate. En 2015 se descubrió que la multinacional alemana del automóvil había instalado ilegalmente un software para adulterar los resultados de los controles técnicos de emisiones contaminantes en más de 11 millones de coches con motor diésel, llegando a contaminar hasta 40 veces más de lo que los test indicaban.

Este escándalo, que se zanjó con miles de millones de multa, supuso un punto de inflexión en la industria que ya nunca volvería a ser la misma.

Las mejoras del Procedimiento WLTP

Los fabricantes conocían a la perfección este tipo de pruebas así que “adecuaban” sus software, y por ende sus vehículos, a unos parámetros dentro de la normativa pero totalmente falsos. Este hecho hizo que las pruebas WLTP, que ya estaban en desarrollo antes de darse a conocer el escándalo, vieran aceleradas su implantación como un intento desesperado (aunque técnicamente funcional) para lavar la imagen de la industria. Al fin y a la postre, las pruebas de laboratorio que se realizan en el procedimiento WLTP pueden seguir siendo detectadas por un software, pero las pruebas RDE en carretera y con tráfico real permiten controlar que el vehículo no “haga trampas”.

¿Cuánto consume mi coche realmente?

Otra de las grandes ventajas de los test WLTP es que pueden medir el consumo real de un coche. Las pruebas NEDC sobre rodillos, con un solo pasajero y maletero vacío no son fiables. Esto afectará también a los coches eléctricos, donde podremos saber la autonomía real de los mismos, más allá de las cifras dadas por los antiguos test. Así, el Nissan Leaf, cuya autonomía oficial es de 378 kilómetros, pasa a 240 kilómetros. Está claro que el protocolo WLTP no se va a andar con chiquitas a la hora de dejar las cosas claras.

Pero, en definitiva, la comparativa de datos reales entre los consumos (y gastos) de los vehículos de gasolina frente a los eléctricos va a dejar bien a las claras las diferencias entre ambos, tanto a nivel medioambiental como económico. Algo sin duda positivo para los vehículos eléctricos.

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¿En qué consiste realmente el ciclo WLTP?

Las pruebas WLTP se dividen en tres apartados que miden las emisiones de CO2, las contaminantes, y el consumo de combustible (o de electricidad, en el caso de un coche eléctrico, además de su autonomía). Las pruebas son diferentes según el tipo de vehículo, y se han modernizado, adaptándolas a las exigencias actuales. Su duración aproximada es de unos 30 minutos.

También se lleva a cabo un test aleatorio de conducción real RDE, en diferentes condiciones. Hay un rango de temperaturas (de 7 grados bajo cero a 35 grados) y de altitud (entre 0 y 1300 metros). Duran entre 90 y 120 minutos y se llevan a cabo en ciudad, carretera y autopista.

Con el nuevo sistema WLTP se calcula que las mediciones de emisiones reales de los vehículos van a subir entre un 15 y un 25%. Lo que implicará que el comprador tendrá que pagar entre un 5 y u 10% más en impuestos. Otro punto a favor de los coches eléctricos.

Septiembre de 2019, fecha clave para el coche eléctricos

A pesar de que el sistema WLTP ya está en marcha, no será hasta este próximo septiembre cuando sea obligatoria para todos los modelos de coche ya a la venta. Y, en septiembre de 2019, les llegará el turno a todos los vehículos de concesionario. Así que 2019 será el año que sirva como punto de inflexión para que todas las marcas y concesionarios den el salto definitivo hacia el vehículo eléctrico.

Además, a partir del 1 de enero de 2020 la Unión Europea, va a exigir que la media de emisiones de CO2 de todos los modelos de una marca sea de 95g/km. ¿Y qué pueden hacer las marcas para conseguir esto? Fácil, vender coches eléctricos.

Sea como fuere, este cambio no va a ser fácil ya que los fabricantes de vehículos deberán tener en cuenta la demanda de energía eléctrica, así como la escasez de baterías de litio a la hora de vender sus vehículos. Veremos que nos depara el futuro.

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