En tu próximo cambio de coche, dejar pasar la oportunidad de subirte a un vehículo 100% eléctrico, cero emisiones, podría suponer un gran error.

 Si con el coche de combustión realizas un gasto superior a los 250 euros al mes en combustible, el nuevo coche eléctrico puede salirte totalmente gratis.

 Con los puntos de recarga de disposición libre y gratuita, en espacios públicos o en concesiones de fabricantes, el coste del transporte pasará a ser cero. Cargando en casa  pagaremos en torno a los 50 céntimos de euro por cada 100km. Además, si disponemos de tejado propio y lo deseamos, podemos generar nuestra propia energía del sol y del viento,  para rebajar aún más la factura.

 Ya hay un vehículo eléctrico para casi cada necesidad. Turismos grandes y pequeños, berlinas, monovolúmenes, 2,4 y 5 puertas, furgonetas con gran capacidad de carga, incluso adaptadas para el transporte isotermo en frío, con un simple comparativa entre los coches electricos, elegiremos el nuestro. Y si además nos fijamos en las ayudas en la compra de coches electricos que hay disponibles hoy en día , el cambio nos saldrá rentable, si bien los precios de los coches electricos son dispares en función del modelo a elegir hay cabida para todos los bolsillos y preferencias.

NUEVO RENAULT ZOE 40

Twizy Leioa Berri 12

 Las autonomías podrían ser mucho mayores si los fabricantes decidieran que así fuera, es cierto. Pero lejos de lo que podamos pensar, no hay limitaciones tecnológicas para llegar a los míticos 1000 Km que, en su día, alcanzaran los Diesel.

 Aun así estaremos de acuerdo que, “Teslas” aparte, alcanzados los casi 300km de autonomía reales que nos proporcionan los 41kw del Renault ZOE 40, la clave se centra en la velocidad de recarga. La práctica totalidad de los vehículos 100% eléctricos que ofrece el mercado pueden alcanzar velocidades de recarga que superan los 150 kilómetros por hora.

 A la ausencia de gasto en el mantenimiento, el ahorro de tiempo y dinero en el libre e ilimitado aparcamiento en las zonas de estacionamiento regulado de las grandes ciudades, el libre acceso a las áreas de tráfico restringido y a las vías de acceso rápido, la utilización de un vehículo eléctrico, incluso para el uso profesional, supone un gran disfrute.

 La aceleración, la agilidad de la marcha, sin ruidos ni vibraciones, el comportamiento dinámico, la seguridad, la regeneración energética en las frenadas y cuestas abajo, son experiencias positivas y valores añadidos a los que se suma la satisfacción de incorporarnos a la vanguardia de la innovación, independiente de los combustibles fósiles y libre de emisiones contaminantes.

 

 

 

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